Cuando LITTLE AMÉLIE gano el premio del publico en el festival de animación de Annecy, la expectativa no era tanto encontrar una película infantil convencional como una obra capaz de traducir al lenguaje de la animación la mirada filosófica de la novela original escrita por la autora Amélie Nothomb. El resultado es una propuesta coherente y elegante, más interesada en sugerir que en subrayar, pero también irregular en su capacidad para mantener la implicación emocional.
Hasta los dos años y medio, Amélie se describía como un tubo digestivo inerte y vegetativo. Luego llega el acontecimiento fundador que la hace caer en el universo infantil. A lo largo de los siguientes seis meses se suceden el descubrimiento del lenguaje, de los padres y hermanos, el jardín del paraíso, las pasiones (Japón y el agua), los disgustos (la carpa), las estaciones, el tiempo... Todo lo que a partir de los tres años constituye la persona humana para siempre. Porque a esa edad todo está decidido, tanto la felicidad como la tragedia... Ese es el mensaje que nos envía este bebé de mirada traviesa, que observa el mundo con agudeza.


